El nuevo azote de Alexandria Ocasio-Cortez es su antítesis: Ivanka Trump

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En Alexandria Ocasio-Cortez y la fuerza del principiante, una sátira sobre Washington que se lanzará en mayo, Ivanka Trump podría ser la antagonista de la legisladora. La asesora e hija del presidente Donald Trump ha abandonado la actitud silenciosa de los últimos meses para convertir a la demócrata en el objeto de sus críticas. Mientras Ocasio-Cortez impulsa el Green New Deal, un plan medioambiental que también apunta a la desigualdad garantizando puestos de trabajo con un salario mínimo por familia, Ivanka se dedica a desacreditarlo. “No creo que la mayoría de los estadounidenses, en su corazón, quieran que se les dé algo (gratis)”, dijo la hija del presidente. La joven congresista le replicó recordando sus orígenes de camarera. El episodio enfrenta a dos mujeres de orígenes antitéticos.

“He pasado mucho tiempo viajando por este país durante los últimos cuatro años. La gente quiere trabajar para ganarse el sueldo. Así que creo que esta idea de un salario mínimo garantizado no es algo que la mayoría de la gente quiera. Quieren la posibilidad de poder conseguir un trabajo”, sostuvo la asesora de la Casa Blanca en una entrevista a la cadena Fox News que se emitirá el domingo. Ante los disparos, la demócrata se arremangó y sacó una de sus armas más poderosas: Twitter: “En lugar de tener que aprender de segunda mano, como alguien que realmente trabajó por propinas y salarios por hora, puedo decirle que la mayoría de las personas quieren que se les pague lo suficiente para vivir. Un salario digno no es un regalo, es un derecho. A los trabajadores a menudo se les paga mucho menos de lo que generan”.

El Green New Deal, redactado por Ocasio-Cortez y el senador demócrata por Massachusetts Edward J. Markey, busca frenar las emisiones contaminantes, salarios mínimos y seguros de salud para grupos familiares, vacaciones pagadas y una jubilación. El rifirrafe político llega después de que la congresista se comprometiera el pasado fin de semana a pagarle a sus empleados 52.000 dólares anuales para respaldar un “salario digno”. La cifra se ubica justo en la media del ingreso bruto de un estadounidense. En Washington DC el promedio del alquiler es de más de 2.000 dólares al mes.

Aunque tanto Ocasio-Cortez como Ivanka son dos neoyorquinas sumergidas en la política de EE UU, los caminos que han recorrido las dos jóvenes para llegar a donde están son muy diferentes. La primera, hija de puertorriqueños, nació en El Bronx, donde más de la mitad de los barrios son de alta o extrema pobreza. La segunda creció en el corazón de Manhattan y veraneaba en una mansión. Como narra en su libro The Trump Card (2009), cuando era pequeña y quería vender limonada como el resto de los niños, no tenía a quién porque su hogar era tan lujoso que no tenían vecinos cerca. Sin embargo, ella y sus hermanos tenían un guardaespaldas y una cocinera que “rebuscaron bien para encontrar cambio en sus bolsillos” y finalmente les compraron los refrescos.

La hija del magnate estudió en la escuela de élite Chaplin, de la que fue alumna Jackie Kennedy. La hija de una limpiadora y conductora de autobús hizo lo suyo en la escuela pública de Yorktown. Ivanka estudió los dos primeros años de su carrera universitaria en Georgetown y después se graduó con honores de Economía en la de Pensilvania, ambas privadas. Ocasio-Cortez, gracias a la beca John F. Lopez, estudió en la Universidad de Boston, privada. Durante la carrera trabajó para el senador Edward M. Kennedy en temas de inmigración y también se graduó con honores, pero aún está pagando la deuda universitaria.

Después de la graduación, quien fue modelo durante su adolescencia, recibió una oferta de trabajo de la empresa de inversión inmobiliaria Forest City Ratner. Como narró Ivanka en su primer libro, ahí la “alquilarían” no “contratarían”, porque después ella se iría a trabajar a la empresa de su padre. A los 25 años Ivanka ya se había comprado su propia casa. Cuando AOC -como la llaman ahora sus admiradores- terminó sus estudios, se volvió al Bronx para ayudar económicamente a su madre, porque su padre había fallecido recientemente. Trabajó como organizadora comunitaria, pero con el objetivo de que no les quitaran la casa familiar, renunció para trabajar de camarera en un restaurante mexicano.

Mientras Ocasio-Cortez servía margaritas y enchiladas, Ivanka fundó su propia joyería. Y, como tenía previsto, terminó trabajando para su padre. Primero en su oficina en la Trump Tower, y ahora como asesora de él en la Casa Blanca. Alexandria, en cambio, acabó como nadie había previsto: la mujer más joven de la historia en llegar al Congreso estadounidense.

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